martes, 1 de mayo de 2012

Hoy salgo a buscar algunos materiales, y muy de a poquito voy levantando una pared.
Veo tantas cosas que se están atrasando, y no llegan a hacerse nunca..
Construir un castillo llenarlo de cosas hermosas y de cosas importantes, levantarlo todo para más adelante dejarlo para buscar otro castillo que ya fuiste construyendo en tu mente... no dan muchas ganas. Pero el hecho de saber que lo voy a dejar sólo cambia que, con más o menos exactitud, sé cuándo va a pasar. Todos nuestros castillos se van derrumbando y vamos levantando otros nuevos, todos los castillos cambian gracias a la gente que pasa por nuestras vidas y nunca se va, y tantas cosas se destruyen y tantas nuevas se crean. Ahora a construir otro imperio más que va a caer!
Podemos disfrutarlo y hacerlo valer lo más que podamos, disfrutando cada uno de nuestros castillos poniendo toda nuestra imaginación y energía a cada uno.

Permanencia

Un día empezaste a construir, levantaste ladrillo tras ladrillo una gran pared. Luego fuiste agregando más y más ladrillos, formaste una linda habtación. donde día a día fuiste agregando pequeñas de esas cositas que pueden hacer a un lugar tan tuyo. Colgaste algunos cuadros, algunos seres fantásticos para que te protejan, las fotos más lindas de tus seres queridos. Llenaste el cuarto de "tus" colores.
Luego seguiste construyendo, comentaste a levantar más paredes, ya no eran solo paredes y techos, habían escaleras, balcones, tu pequeña habitación se convirtió en un gran castillo, creado de los pequeños ladrillos que fuiste pegando con esfuerzo y muchos sueños.
Un día despertaste, con algo que jamás imaginaste que podría suceder. Tanto esfuerzo, tanto tiempo en crear ese gran castillo, es gran TU castillo, lleno de vos, de tus colores, de tus aromas, de tus recuerdos, todo, se había venido abajo, quedaste solo, sin nada una vez más, como al principio. Puro.
Tu corazón se llenó de dolor y angustia, te oprimía el pecho como nunca antes, tus lagrimas comenzaron a caer por tu rostro hasta que con su río fuiste barriendo los escombros. Luego empezaste a sentir ira, sin saber a dónde dirigirla, el destino te había jugado una mala pasada, y aún más, cuando durante toda tu ira, gritos, llanto y dolor, descubriste que fuiste vos quien hizo que todo se derrumbara, las bases nunca fueron fuertes, no podía durar mucho el castillo, no al menos esplendoroso como era.
¿Ahora? Todo se había derrumbado, pero vos seguías ahí, vivo, debías levantarte de nuevo.
Las bases de tu castillo no fueron firmes, ahora debías hacerlas distintas, con otro materiales, o puestos de otra forma. Sin ningún molde que seguir, solo un molde a no seguir, comenzaste de nuevo, creaste los cimientos y seguiste construyendo, de una nueva forma, otro materiales, ahora usabas barro, ahora los cuadros eran distintos, todo era nuevo, los colores, nada podía ser repetido, todo lo que había sido ya no existía.
Su gran mansión era la mas hermosa del barrio.Pero por alguna razón no te sentías satisfecho, era tan tan hermoso.. ¿Por qué no te llenaba?
Duraste con tu farsa un tiempo, siendo infeliz, al menos esta vez sabías... los cimientos no aguantarían, tampoco eran buenos. ¿En qué parte de tu mente buscaste para idearlos? o ¿en qué parte del corazón?
Todo volvió a derrumbarse, te viste de nuevo en la nada, ¿caerían todas tus construcciones?
Vos seguías intacto, vivo, seguías siendo vos, pero ¿que se mantenía?
Cuando todas tus certezas al igual que tus dudas desaparecían, y todo era como una gran duda gigante, ¿qué se mantenía a pesar de todo? Quizás ahí debías buscar tus cimientos.. ¿o es sólo una ilusión? ¿Había algo permanente?
Todo se derrumba... ¿Qué nos queda?
Lo que amamos, nuestro trabajo, nuestros gustos, comidas preferidas, principios, nuestros libros, nuestra música... nada de eso parece permanecer... ¿Entonces?

martes, 17 de noviembre de 2009

...

El silencio y la duda;
Una frente que va cada vez mas gacha;
Unas manos sin ocupación
Y muchas hojas en blanco.
La noche inundaba los pensamientos;
La lluvia lavaba un poco la soledad;
La inexorable presencia de quien no está,
lastimaba cada célula de mi piel.
Las derrotas eran cotidianas,
Nada que festejar.
Ella llenó de esperazas mi corazón,
Pero nada podía quitar el dolor,
de unos zapatos en un andén que no era el mío.
El silencio y la duda…
¡Cuánto, cuánto silencio!
¡Dudas, cuántas dudas!
Nada puede quitarlo…
El dolor de querer ser el mar, de un río que no iba hacia mi.

Ignacio E. Vallejo